Durante el ejercicio 2024, el mercado inmobiliario español ha estado condicionado por una mejora progresiva del contexto macroeconómico, tras dos años marcados por tensiones inflacionistas, tipos de interés elevados y una política monetaria restrictiva en la eurozona. La estabilización de los precios y una ligera mejora en las previsiones de crecimiento del PIB han contribuido a un escenario algo más favorable de cara a 2025, aunque persisten ciertas incertidumbres tanto a nivel nacional como internacional.